…
Quienes creen que deberían tomar las cosas con calma porque están envejeciendo, se equivocan; los que así piensan están renunciando a sus funciones vitales poco a poco. Para la mayoría de las personas, crecer, madurar y adaptarse a la vida adulta es un acto de decadencia; un acto deliberado, y por lo regular bien calculado, de renuncia gradual a las habilidades funcionales adquiridas durante el proceso de crecimiento.
Volverse adulto significa que ya no debemos hacer las cosas que hacíamos cuando éramos niños. Los niños corren, los adultos caminamos; los niños trepan, y nosotros tomamos el elevado; los niños corren entre los árboles y nosotros los rodeamos; los niños se paran de cabeza, y nosotros nos quedamos sentados. Los niños ruedan sobre la yerba y nosotros giramos sobre el colchón, los niños saltan todo el tiempo, y nosotros encogemos los hombros todo el tiempo; los niños se ríen con exaltación y nosotros reímos con moderación; los niños son efusivos y nosotros somos cautelosos; los niños quieren diversión, y nosotros seguridad.
Fragmento de un capítulo del libro de Thomas Hanna: “Somatics,Reawakening the Mind’s Control of Movement, Flexibility, and Health”.
Debe estar conectado para enviar un comentario.